¿Has notado un bulto en la ingle que aparece y desaparece, o sientes una molestia en esa zona? Podría tratarse de una hernia inguinal, la más común de todas las hernias, especialmente frecuente en hombres. Muchas personas conviven durante meses con hernias inguinales sin saberlo, pensando que solo es “un tirón” o “una pelotita” en la ingle.
¿Qué es exactamente una hernia inguinal?
Imagina que la pared de tu abdomen tiene un pequeño “punto débil” en la zona de la ingle. Una hernia inguinal ocurre cuando una parte de tus intestinos o algún tejido abdominal se asoma a través de ese punto débil, creando un bulto visible o palpable. En el caso de hernias inguinales más grandes, el abultamiento puede notarse incluso al caminar o estar de pie por períodos prolongados.
¿Por qué ocurre la hernia inguinal?
A veces, esta debilidad de la pared abdominal es algo con lo que nacemos. Otras veces, se va desarrollando con el tiempo debido a factores como:
- Esfuerzos repetidos: levantar objetos pesados, toser mucho (por ejemplo, si fumas) o hacer fuerza al ir al baño.
- Sobrepeso u obesidad: la presión extra dentro del abdomen favorece la aparición de hernias inguinales.
- Antecedentes familiares de hernia inguinal o trabajos que implican cargar peso con frecuencia.
¿Cómo se siente una hernia inguinal?
Los síntomas más comunes de las hernias inguinales incluyen:
- Un bulto en la ingle que suele ser más notorio cuando estás de pie, toses o haces algún esfuerzo, y que a menudo disminuye o desaparece al acostarte.
- Una sensación de dolor o molestia en la ingle, que puede ir desde una ligera incomodidad hasta un dolor más agudo después de un día de actividad.
- Sensación de presión o pesadez en la zona donde está la hernia inguinal.
Si la hernia inguinal se vuelve muy dolorosa, el bulto se torna duro, no puedes “empujarlo” hacia adentro, o presentas náuseas y vómitos, es importante acudir de inmediato a urgencias, ya que podría tratarse de una complicación (hernia estrangulada).
¿Cuál es la solución para la hernia inguinal?
Una hernia inguinal no se cura sola. La única forma de repararla de manera definitiva es mediante una cirugía. Hoy en día, existen dos enfoques principales para el tratamiento de las hernias inguinales:
-
Cirugía abierta:
Se realiza una incisión en la ingle para reintroducir el tejido que se ha salido y reforzar la pared con una malla. Es una técnica segura y ampliamente utilizada para la reparación de hernia inguinal. -
Cirugía laparoscópica (reparación de hernia inguinal laparoscópica):
Es una opción mínimamente invasiva. Se hacen pequeñas incisiones en el abdomen y se utiliza una cámara para trabajar desde el interior, colocando una malla para fortalecer la zona debilitada. La reparación de hernia inguinal laparoscópica suele ofrecer una recuperación más rápida, menos dolor postoperatorio y mejores resultados estéticos en muchos pacientes.
La recuperación después de la cirugía de hernia inguinal
Tras la cirugía, la mayoría de las personas con hernia inguinal se recuperan bastante bien en pocas semanas. Es clave seguir las indicaciones de tu cirujano: evitar levantar objetos pesados durante el tiempo recomendado, cuidar la herida y retomar las actividades de forma progresiva. De esta manera, se favorece una buena cicatrización y se reduce el riesgo de que la hernia inguinal reaparezca.

